Barroca, del siglo XVII. Construcción en mampostería y sillarejo encadenado con ladrillo. Nave de 4 tramos y cabecera cuadrangular. En el lado del Evangelio, capillas entre los contrafuertes de los tres primeros tramos; en el de la epístola, capillas es los dos primeros tramos e ingreso de medio punto en el tercero. Coro alto sobre lunetas a los pies. Al sur de la cabecera, sacristía cubierta por una cúpula. Orientada al norte, torre de tres cuerpos edificada en ladrillo, muy probablemente por el vecino de la Aldea de Ebro Juan Martínez. El cuerpo superior es ochavado y el segundo presenta las hornacinas características del citado constructor.
La Torre
En el año 1968 el pueblo de Bergasa celebraba con gran solemnidad el tercer centenario de la construcción de la torre, torre que había sido inaugurada el 12 de septiembre de 1668. Desgraciadamente, no se conservan libros parroquiales que nos hablen de ella. Ni las hojas publicadas por D. Ángel Mazo, párroco de Bergasa con motivo de dicho centenario. Copiamos los escasos datos que nos aporta José Manuel Ramírez.
Hay detalles suficientes en esta obra de finales del siglo XVII como para atribuirla a Juan Martínez, vecino de Aldeanueva de Ebro. La atracción que este especialista siente por el uso de hornacinas y las placas de trazado geométrico que recuerdan lacerías manieristas es algo que se percibe también en algunas torres de la ciudad de Alfaro.
Como decíamos, las noticias que tenemos son escasas pero interesantes. ¿Cómo era la torre? No lo podemos asegurar, pero creemos que llegaba solamente hasta el actual piso de las campanas: no sólo porque es un tipo diferente de construcción, sino porque así se deduce de los datos aportados por los libros parroquiales.
Las cuentas del año 1747 señalan: "Ytem, dio en data 30 reales que pagó a Domingo Ortega, por cinco días que se ocupó con su hijo en hacer el texado de la torre, constó y se sacan ... .....30".
"Ytem, da en data trescientos reales que costaron 7500 ladrillos que se trajeron de la tejera a tres pesos el millar para proseguir la torre y diferentes remiendos de la yglesia. Constó y se sacaron. Y proviene este dinero de la limosna que hizo el Señor Matheo … 330.
Cincuenta tejas para cubrir el texado de la torre … 4
Y dio en data mil ciento y veinte y seis reales que diferentes mayordomos han entregado por cuenta de sus alcances para la fábrica de la torre que se erige en la iglesia de la dicha villa. Ha constado por la memoria del señor Tomás Eguizábal comisario de los efectos y las limosnas correspondientes a dicha fábrica. Y se sacan … 1126".
Pero 50 años después, en 1797, en su Visita Pastoral, el Visitador Diocesano señala que la torre está quebrantada y amenazando ruina. Por ese motivo, manda al párroco que "reconozca, repare y asegure la torre para evitar la ruina que amenaza".
Y las cuentas de ese año dicen: "Cuatro mil cuatrocientas y cuarenta reales que costó el pavimento de esta yglesia y remate de la torre ……4440".
Y dan cuenta de otros 200 reales gastados en varias cosas, entre ellas, "componer la escalera de la torre".
En cuanto a la veleta que la corona, no sabemos si es la actual o no, pero las cuentas del año 1835 señalan que se le dan a "Pedro, el oficial, por componer la veleta de la torre ....400".
Y en 1877 se vuelve a hablar de la torre y su veleta: "seiscientos sesenta y cuatro reales en el arreglo de la torre y en la colocación de la veleta, con autorización del obispo ....664".
No son los libros parroquiales los únicos en señalar esta reparación que dio a la torre el aspecto que todos conocimos hasta las obras realizadas en este mismo año.
El A.C.C. 6/556-76 conserva la carta dirigida por el párroco de Bergasa con fecha 5 de febrero de 1877, comunicando que, debido al fuerte huracán del 1 de enero pasado, cayó la veleta y parte de la torre de la Iglesia. Añadiendo que para repararla y colocarla, “espero de Vuestra Ilustrísima que me facultará para gastar de los fondos de la Iglesia”.
El presupuesto que le había hecho el albañil Santos Fernández ascendía a 700 reales.
Desde Calahorra se le responde un 5 de febrero de 1877 y se le dice que el Arcipreste de Arnedo revisará el presupuesto y verá también las cuentas parroquiales para ver con que medios cuenta la parroquia.
Pocos días después, el 8 de febrero, envía su respuesta el Arcipreste, diciendo que el presupuesto no sólo no es exagerado, sino que, seguramente, costará más. Y señala el motivo: “cuyo coste suelen disminuir los albañiles, como me ha enseñado la experiencia”.
Y en cuanto al dinero de la parroquia, ésta cuenta con 2345 reales, más otros 1358 que se le adeudan. Por lo tanto no hay inconveniente alguno para autorizar las obras y más, “siendo necesaria y designándose a evitar otras, a caso más costosas y difíciles”.
Termina la carta con una nota, escrita con diferente letra que dice: “en 12 de febrero se le concedió licencia que pide”.
En el verano del año 1996, las tormentas y los rayos, provocaron el hundimiento del chapitel de la torre, desde entonces se encontraba sin cubierta y abierta a la entrada de agua.
Toda la torre esta realizada mediante muros de ladrillo macizo, con salientes y remates también de ladrillo macizo con molduras, estos salientes tenían el ladrillo totalmente deteriorado, parcialmente caído, y constituía un gran peligro.
Por todo ello era de especial urgencia, rehabilitar la torre, para eliminar el gran peligro existente y mantener un hito de gran interés por su forma, volumen e implantación en el espacio.
El proyecto consistió en rehabilitar exteriormente la torre de la iglesia, para garantizar su estabilidad inmediata y el riesgo ante la población de caída de materiales, hasta ahora muy continuos, debido al mal estado de las cornisas y al deterioro en general del ladrillo.
Retablo Mayor
Tampoco de este retablo tenemos noticia en los libros parroquiales. Pero comencemos recordando lo que sobre él escribió José Manuel Ramírez:
Son muchos los detalles que a simple vista nos indican la dependencia de este retablo mayor de los modelos difundidos por Juan de Zárraga desde su obrador de Arnedo. Y es que no en vano fue contratado el 27 de diciembre de 1658 por el arquitecto y entallador calahorrano Martín de Amézqueta (cuyas relaciones profesionales con Juan de Zarraga están perfectamente contrastadas) por 100 ducados, una cantidad muy moderada que obligaría a reaprovechar en esta estructura obras anteriores, en concreto sendas historias en relieve de la Natividad de la Virgen y Abrazo en la Puerta Dorada y un grupo de la Asunción que habría que atribuir forzosamente a algún escultor arnedano a comienzos del siglo XVII en la órbita de Antonio de Zarraga y Martín de Foruria (sin descartar la posibilidad de que fuera algún significativo artista del Taller de Cabredo a través de Calahorra) así como algunas piezas estructurales más (1).
De ahí que en su alzado haya dos etapas perfectamente diferenciadas entre sí que tienen como nota común la precariedad económica con la que fueron resueltas, ya que, de otro modo, las soluciones ornamentales habrían sido también muy distintas. Sirva como ejemplo la poca atención decorativa que se presta al zócalo que sirve de base al segundo piso o la escasa entidad de la caja del ático y de los aletones en espiral de sus flancos… Buena prueba de ello es también que los remates de los marcos que encuadran las historias en relieve quedaron también desnudos por entonces. Tan es así que, para corregir en parte estas disfunciones, el 2 de noviembre de 1727 se encargaba a Juan Félix de Camporredondo la ejecución de tres imágenes para este retablo: dos bustos de San Cosme y San Damián, "de medio cuerpo, con ynsignias de médicos, como lo están en la dicha ziudad de Arnedo" (con el fin de colocarlos sobre los tambanillos de las escenas inferiores) y un San M;iguel, todo ello por 50 ducados (2).
En cuanto al programa iconográfico del cuerpo alto, todo parece indicar que sería Juan de Amézqueta el encargado de llevarlo a cabo por deseo expreso de su padre Martín de Amezqueta. De otra parte, la policromía de este conjunto habría que adjudicarla también a algún artista del foco de Arnedo, que bien pudiera ser Cosme de Ibarnavarro…
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(1) Este contrato lo formalizaba Martín de Amezqueta en Herce, Localidad de la que dependía esta aldea de Bergasa. El retablo para esta iglesia dedicada por entonces a Santiago se planteaba de 11 pies de alto y 7 y medio de ancho, figurando como testigo de este concierto Manuel de Amezqueta, hijo de Martín de Amezqueta ( AHPL: Diego Pascual, Leg. 5166, s/f).
(2) Este encargo lo formulaba José Alonso y Mota, vecino de Calahorra, como poderhabiente de su suegra Catalina de Arnedo, estante por estas fechas en corella, a concición de que en esos 50 ducados estuviese incluida la policromía de dichas figuras. EL 11 de abril de 1728 se daba finiquito por esa cantidad (AHPL: José Gurrea, Legs. 353 y 354, s/f
Aunque no aporten datos nuevos a lo dicho por el autor, queremos especificar tres cosas:
1.- Pensamos que en la nota (1) hay un pequeño error: Bergasa dependió siempre de Arnedo (del Duque de Frías. Eran las Bergasillas las que dependían de Herce). Además, la iglesia de Bergasilla Bajera está dedicada a Santiago, mientras que los libros más antiguos de Bergasa hablan de que esta parroquia estaba dedicada a La Virgen (del Prado, Santa María o la Asunción). Pero el posible error no es de extrañar, ya que las Bergasillas eran designadas frecuentemente con el nombre de Bergasa de Herce o Bergasa Luenga de Herce.
2.- Generalmente los retablos se doraban en dos fases: en primer lugar, el sagrario. Y cuando había más dinero, el resto. Es lo que sucede con el de Bergasa.
En la visita pastoral de 1736, el Visitador escribe: "se halló todo con limpieza y aseo, pero sin dorar el tabernáculo…".
Y en la del 1753 ordena que se dore dicho tabernáculo. Orden que fue inmediatamente cumplida como lo indican las cuentas de ese mismo año: "Item da en data noventa reales que costaron quinientos panes de oro para dorar el tabernáculo. Constó y se pasan.... 90&.
Ytem, da en data ciento quarenta y cinco reales que pagó al dorador por quince dias que se ocupó en dorar el tabernáculo, sacras y demás correspondientes. Constó y se sacan .... 145".
Y en las cuentas del año 1773 leemos la siguiente nota: "Y se advierte que el señor D. Manuel Argaiz (que está en gloria), Arcediano que fué de la Santa Yglesia de Avila, por su última disposición dejó a esta iglesia 4000 reales de vellón, los que se deberán emplear en adorno de la referida iglesia, como dorar el retablo mayor o cosa de esta calidad, a disposición del cura de ella, sin que para ello sea necesario sacar licencia del Tribunal eclesiástico, pues así es su voluntad. Y dichos 4000 reales están en poder de dicho cura, con lo cual se concluyeron estas cuentas...".
No sabemos en qué consistió la obra, pero en 1775 se anotan unos gastos de "componer el retablo mayor": andamios, veredas, tablas...
Y las de 1777 dan cuenta de "ocho reales que mandó Antonio Argaiz para la pintura del retablo mayor ... 8.
Ytem, son quatro mil reales que entregó a los doradores por el dorado del retablo mayor, los mesmos que para dicho fin mandaron los ¿señores? de Avila y no se sacaron por no estar cargados en la quentas".
3.- En cuanto a las imágenes de que habla la nota 2 podemos añadir que "el Doctor Don Miguel Cavillo, médico, mandó a esta yglesia cincuenta ducados como consta en el testamento que otorgó ante Lorenzo González, escribano de esta villa año de 1683. Los quales cincuenta ducados mandó se gastasen en poner en el retablo del altar mayor en los dos bancos del al lado del evangelio a San Miguel y al lado de la Epístola los Santos Cosme y Damián == Y esto ha de ser muerta Doña Catalina Arnedo, su mujer y de los bienes que tiene en la ciudad de Cascante y que las dos imágenes sean de bulto o de pincel == Adviértolo para quando llegue el caso todo lo que consta del testamento que está en el offº dicho == (con diferente letra) Don José Alonso, vecino de Calahorra yerno de Doña Catalina Arnedo puso la imágenes en los puestos que refiere la claúsula antecedente, con lo que cumplió con la obligación del testamento en ella relacionado".
(Hoy día estos bustos de S. Cosme y S. Damián están colocadas en el retablo, no existiendo el de San Miguel. Como anécdota señalamos que en un libro sobre Diego de Camporredondo, el autor los confunda con los dos soldados que están a ambos lados del Cristo crucificado que hay en uno de los retablos de la ermita, obra, también, como veremos en su momento, de Juan Félix de Camporrendondo).
Virgen del Prado
De madera policromada, 0.96 metros de estilo gótico, hispano-flamenca, finales del siglo XV. Obra característica de la época de los Reyes Católicos con una fuerte impronta del estilo flamenco que se manifiesta en los rasgos físicos y en la manera de tratar los paños.